Domingo Alberto Rangel: Era de esperar

Maduro, ante la falta de una oposición patriótica, logró un triunfo cuando convocó una Constituyente


Domingo Alberto Rangel M.

No discuto cifras de tramposos: Si di por buenos los siete millones de un plebiscito donde se podía votar varias veces… Con el mismo pañuelo en la nariz paso el turno frente a los ocho millones de la Constituyente. Tampoco me presto para hacer el papel de idiota tratando como ciudadano decente al jefazo de Smartmatic, quien momentáneamente ocupa el lugar donde antes colocaron a Miquilena y más recientemente a la Fiscal, en el altar del opositor ciego… ¿No habíamos acordado, según el manual del perfecto opositor, en que esa empresa es una cueva de chavistas ladrones? De las declaraciones del ciudadano Mugica rescatable son los ¡cien millones de dólares que alega le debe el CNE a su empresa!

¡En un país donde opinadores, políticos y periodistas generalmente no ven más allá de sus narices, era lógico que no se den cuenta esos caballeros que una elección venezolana no cuesta más de treinta millones de dólares, bien pagados. Y que Mugica cobró por adelantado cuarenta y cuatro millones de verdolaga americana vía Panamá… el resto son comisiones!

Pero nada sucederá: El sistema acepta el que unos y otros esquilmen el presupuesto para financiar sus “aparatos políticos”… y nadie le pondrá los ganchos a Mugica por haber contratado con gigantescos sobre precios.

A pesar de lo que digan quienes no ven cara linda en rostro ajeno, Nicolás Maduro, ante la falta de una oposición patriótica, logró un triunfo que hace tres o cuatro meses lucía imposible cuando convocó una Constituyente. Como dice la canción: “Unos van alegres, otros van llorando”.

La elección de constituyentes por falta de contendores debió ser muy aburrida, ¡pero no lo fue! El Gobierno contó con factores cooperantes que le libraron del triste destino de una elección sin emociones. El 30J reaparecieron en las mesas rostros del pueblo que no se ven en la televisión, hombres y mujeres desde mileniums hasta viejos exguerrilleros, de todos los colores y de distintas clases económicas. No son la mayoría pero eran muchos.

Entre los cooperantes que ayudaron hubo de todo: Unos auxiliaron sin darse cuenta, otro no se sabe, y el cuarto ayudó al chavismo porque para eso le pagan.

Nicolás Maduro subió la cuesta gracias a los guarimberos, los más violentos, unos mercenarios pobres, otros voluntarios de la vieja clase media, con recursos sobranceros para ordenar escudos de calidad, con la cruz de San Jorge pintada en el frente, recordando que se puede regresar a la edad media. Las mesas constituyentes se inflaron con vecinos hartos de trancas, quemas de personas vivas, cobro de vacunas, pérdidas de libertad y de tiempo que como se sabe es dinero.

Otro cooperante fue de lujo: Donald Trump, que ayudó merced a la calculada estupidez de su jefe de la CIA, quien “sin querer” le dio a Nicolás Maduro el gran motivo de inspiración para los mítines. No se sabe qué pasó, pero tratándose de Trump solo digo que estamos frente a un negociante de la política, capaz de ver oportunidades dónde otros no observan nada.

Pero por encima de Trump, los Templarios y sus escuderos, quienes más abonaron votos a la ANC… fueron la MUD con su vano y desunido liderato, amateurs que desde los medios juegan a la política… y los publicistas del Gobierno que idearon el lema de “buscar la paz”. Es incomprensible para quienes sin ser militares piensan en términos de guerra, entender lo vital que es la paz para un pueblo golpeado por décadas de estatismo y socialismo. En la MUD no lo entendieron y cual reyes Midas bizarros evaporaron la mayoría que se logró en el 2015 en las legislativas.

Pero no nos preocupemos que Ramos Allup anuncia candidatura presidencial, olvidó los gritos de “calle, calle y calle”. Buena oportunidad para el Tercer Polo.

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